El rábano se asocia a menudo con la primavera, pero el otoño es una temporada igualmente propicia para cultivarlo. Más rústicos y variados que los rábanos de primavera, los rábanos de otoño ofrecen sabores potentes, colores originales y una buena conservación. Sin embargo, su cultivo requiere una atención particular: preparación del suelo, siembra precisa, protección contra los plagas y riegos regulares.


Preparar el cantero: la etapa indispensable

Antes de sembrar, la preparación del suelo es esencial para asegurar una nascencia homogénea y raíces bien desarrolladas.

  1. Fertilización: aporte estiércol de gallina bien compostado para enriquecer el suelo. Los rábanos aprecian un suelo bien nutrido pero sin exceso de nitrógeno, con el fin de favorecer la raíz más que el follaje.
  2. Labor del suelo: pase la grada rotativa para airear y afinar la tierra.
  3. Falsa siembra: cubra el cantero con una lona de oscurecimiento durante 15 días. Esta técnica permite hacer germinar y destruir las adventicias antes de sembrar los rábanos, limitando así la competencia de las malas hierbas.

La siembra: precisión y regularidad

Una vez listo el cantero, momento de la siembra.

  1. Afinado: pase un ligero golpe de rastrillo para nivelar la superficie.
  2. Trazado de las filas: realice líneas paralelas bien rectas para optimizar el espacio, con la ayuda de viejos tubos de goteo y un rastrillo hortícola.
  3. Uso de la sembradora JP1: esta herramienta permite una siembra regular y rápida. Cada variedad requiere un ajuste específico, para garantizar el espaciado correcto de las semillas.

Proteger los rábanos de los insectos

Las pulguillas y otras plagas adoran las hojas jóvenes de rábano. Para evitar los daños, es indispensable instalar una malla anti-insectos de malla fina. A diferencia de otros cultivos, esta se coloca plana directamente sobre el cantero, sin arcos. Este contacto directo limita los riesgos de paso de los insectos, protege eficazmente sus siembras y facilita el deshierbe.


Riego: la aspersión más que el goteo

El rábano necesita una humedad regular para desarrollarse bien. La aspersión es el método a privilegiar, ya que asegura una repartición homogénea del agua sobre todo el cantero. El goteo, en cambio, no es adecuado: no cubre suficientemente la superficie, puede provocar raíces malformadas y obstaculizar el deshierbe.


Deshierbe: mantener el control del suelo

A pesar de la falsa siembra, algunas adventicias siempre harán su aparición. El deshierbe mecánico es por tanto necesario:

  • Azada oscilante para las primeras nascencias de hierbas indeseables.
  • Bio-discos para mantener los entresurcos cuando los rábanos crecen.
  • Pasapié con azada de brazo para un trabajo más preciso y ergonómico.

Esta regularidad en el deshierbe permite a los rábanos desarrollarse sin competencia y limita el estrés hídrico.


El método en vídeo


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